viernes, 11 de julio de 2008


DEDICADO A MIS FIELES SEGUIDORES

Te felicito de nuevo por aquí Mònica porque te lo mereces jajaja Gracias por estar siempre aquí y allí ;)

Javi, es una decisión importante la que has tomado, te vas para no seguir por este camino, pero te va a ir genial, ya lo verás ;)



jueves, 10 de julio de 2008


GÜI ARE DE GÜOR

El finde pasado comenzó con algo que quería hacer desde hace bastante tiempo: escuchar a las Pantxis en directo ;). Y es que volvían a estar en la carretera hacia su próximo concierto.

Cuando llegué a Madrid, solté la maleta y nos fuimos corriendo a SanSe para verlas en el local de ensayo, ya que nos perderíamos el concierto con barbacoa del sábado. Lástima.
Allí todo estaba lleno de salas insonorizadas, de jaulas llenas de guitarras eléctricas, bajos... puff... me impresionó un poco porque nunca había estado en un sitio así y conociendo mi afición por esas cosas...
Alguien nos había dicho que era la sala 9. Nos aproximamos a la puerta, casi estamos abriendo cuando se oye una voz grave, muy heavy, una canción durísima. ¿Pantxibell está muy ronca hoy, no? ¡¡Suenan vibrantes las guitarras eléctricas!!! ¿Las niñas han cambiado totalmente de estilo musical y nos van a sorprender a todos? Pensamos que no, éramos nosotros los confundidos jajaja ¡¡¡Y el grupo que estaba dentro tocando eran los Reincidentes!!!! Lástima no haber visto cara a cara a Fernando Madina para ver los parecidos razonables :P. Luego me dijeron que por allí también ensayaban Boicot, qué nivelazo de sitio!

Estuvo muy bien el ensayo, lleváis muy poco tiempo y lo hacéis genial!

A quién le importa lo que digan!!! ;)



martes, 8 de julio de 2008


LA HORMIGA, LA VIDA, EL VÁTER

Hay días, claro, en que uno se levanta filosófico.

Es lo que pensé cuando me encerré en el aseo y saqué la minga para aliviar mi vejiga. Uno no se pone profundo cuando va a mear, o, al menos, no es lo habitual. Pero me vino aquel momento de dignificación moral y supuse adecuado no desaprovecharlo.

Ya me noté algo raro cuando levanté la tapa del váter. “Así es la vida”, me dije, mientras me secaba mi mano en el pantalón. “Para llegar a lo más profundo, tienes que mancharte primero”. De verdad, ustedes no me conocen, pero yo sí, y les prometo que no soy muy dado a ese tipo de reflexiones.

Lo siguiente fue ver a la hormiga intentando escapar de la taza del váter. Sorteaba con desigual fortuna pelos y gotas. Supuse que quería volver al agujerillo por el que, en una esquina del suelo, entraban y salían docenas de sus congéneres. Y me dio por pensar: “Pobrecilla. ¿Sabrá que su lucha es vana? ¿Que sus compañeras ignorarán su ausencia? ¿Que para su comunidad sólo es un número y que, en caso de baja, otra le sustituirá?”

A todo esto, yo había empezado a soltar el primer chorrillo.

“¿Y qué tipo de vida llevará?... Hormiga, ¿eres feliz? Aún más, ¿conoces el concepto de felicidad?... ... ... ¿Sólo puede ser feliz un humano?” Entonces cometí mi primer error. Llevado por un sentimiento de compasión, dirigí mi cálido chorro amarillento unos centímetros por encima de la posición del insecto, a fin de bajarla al agua, ahogarla y terminar con sus sufrimiento.

La vi deslizarse por las paredes blanquecinas del sanitario, como una estrella fugaz en colores invertidos. En ese segundo de descenso me sentí omnipotente; todopoderoso, justo y benévolo al mismo tiempo. “No me lo agradezcas, hormiga; sólo he cumplido con mi deber”. Por unas décimas, no atisbé síntoma alguno de arrepentimiento.

La presión del chorrillo iba bajando.

La cosa cambió cuando la vi luchar por no ahogarse. Ella tenía medio cuerpo fuera, sobre la piel del agua, y se debatía entre la vida y la muerte. “Mujer, no tienes salvación. Descansa ahora en paz”. Pero su determinación, su fuerza de voluntad, o lo que fuera, me conmovieron. Profundamente.

Me di cuenta de mi error, de mi prepotencia. ¿Quién era yo para decidir sobre la vida de otro ser? Otro momento decididamente filosófico. ¿Era mi vida como ser humano más válida que la suya como invertebrado? ¿A cuántas exploraciones, relaciones sexuales y migas de pan había decidido yo, desde mi arbitrio, poner fin? ¿Y las hormigas, disfrutaban del sexo?

Llegué a pensar de qué manera me habría comportado si, en vez de encontrarme una hormiga, hubiese hallado una colorista mariquita. Hice examen de conciencia: la hubiera ayudado a salvarse. Así que descubrí que otorgaba valor a la vida en la medida que las cosas me parecieran o no más bellas. Y, sin embargo, mariquita y hormiga son insectos por igual.

Qué falta de esencia. Qué zafio. Qué racista.

Al mismo tiempo que el chorro se agotó, pronuncié una frase: “Perdóname, hormiga”.

Ahí decidí salvarla, y ése fue mi segundo error.

Busqué algo alargado y sólido, que estuviera a mano, para ayudarla a salir del pozo. Por fortuna, ya había devuelto el pájaro a su celda. Aparte de tarjetas y monedas, sólo encontré el móvil. Sabía que en situaciones de vida o muerte la duda no se permite, así que me la jugué. Introduje mi móvil en el líquido de tal manera que la hormiga pudiera agarrarse. Lo hizo.

Había salvado a la hormiga.

Afloraron en mí sentimientos de ternura, responsabilidad y humanismo que creía reservado a otros. “¡Qué poco se necesita para hacer de este mundo un lugar mejor!”, pensé. “¡Cuánto bien llevamos dentro... y cuánto nos cuesta sacarlo!”. Henchido de emoción, me dispuse a devolver a mi hormiguita al suelo.

Sin embargo, ella no quería bajar. Por más que la ayudara, se aferraba al número 0.

Entonces lo comprendí.

Ella... ella se había enamorado. De mí.

Me levanté cuidadosamente y la miré de frente a los ojos, lo más cerca que pude. Vi unos ojos agradecidos e ilusionados. Yo la había salvado, y ahora debía hacerme responsable de ella...

Pero en aquel momento un mensaje hizo vibrar mi móvil: “K cño aces n l vater? Date prsa k s akban las pstiyas”. Recobré un poco de lucidez, recordé mi nombre, que las responsabilidades nunca me habían gustado, y que en la barra de la discoteca me aguardaban mis amigos y el octavo cubata de la noche.

Arrojé la puta hormiga al váter, limpié el móvil en mi camisa de seda y tiré de la cadena.

A.J.G Finalista de "El Fungible" 2008.

¡¡¡Enhorabuena, porque eres un artista!!! De nuevo entre los ganadores, un año más. Finalista entre un montón de literatos, nacionales e internacionales, eso tiene mucho mérito, y te lo mereces! El relato es genial... ¡Qué orgullosa que estoy! Se lo voy diciendo a todo el mundo ;)
Próximamente, premio Planeta no? Así podré ser una mantenida jajaja.

lunes, 30 de junio de 2008


MAGNOLIA AHORA ES SERENDIPIA


Tras un tiempo alejados de los escenarios, pero trabajando como siempre en cosas nuevas, vuelven Magnolia, ahora con un cambio en el nombre del grupo, y un nuevo proyecto: Serendipia.

Juan Kimo: Guitarra.
Paco G: Bajo.
Billy: voz.
Angel üs: Violín eléctrico.
Santi G Lechuga: Batería.

El concierto es el jueves 3 de Julio, en la sala Organ Jazz en Cenes de la Vega, entrada gratuita.

Animaros.

UNA CHICA CON SUERTE

Pues sí, últimamente no me puedo quejar...

_ Hacer la declaración de la Renta por casualidad y ver que te devuelven más de 300 euros.

_ Ganar una beca para asistir a un congreso con 600 euros e inscripción gratuita, más lo que me paga el jefe ;)

_ Tocarme una triturada de papel en dicho congreso para destruir documentos importantes.

Y que me llamen hoy por teléfono diciéndome que la comunicación oral que presenté es de las mejores del Congreso!!!! NO TIENE PRECIO!!! Bueno, también tiene premio de 200 euros, yuhuuuu!!! Me ha subido la adrenalina de nuevo, me he puesto muy contentaaaaaaaaaa!!! :) :)

Ahora empezaré a echar lotería! jajaja

domingo, 29 de junio de 2008


LOS REYES DE EUROPA

Después de 44 años, merecíamos todo esto. Hemos sufrido mucho para llegar hasta aquí, pero este año se lo han ganado. Han jugado genial, lo han hecho bonito. Y sólo podemos decir: ¡¡Enhorabuena y gracias por cada jugada y cada partido!!



MALDITO TEQUILA

Muchas veces cuando he salido de marcha, he visto a esa cantidad de gente bebiendo sin parar, que luego vomitaba en la calle. Siempre me pregunté: ¿Por qué lo hacen, con lo mal que lo deben estar pasando? Para reir no hace falta ningún tipo de bebida, sólo buena compañía y buena predisposición :)

Y ayer lo pasé realmente mal. Ayer sentí vergüenza de mí misma, vomité en la calle, tuve que decirle al taxi que me llevaba a mi casa que parara... y no estaba borracha, no, mezclé la cerveza con tequila. Maldito tequila!

Es frustante ver como la gente te mira por la calle y van diciendo: que le pongan la B12, pobrecita, ha bebido mucho esta noche... y hoy aún estoy mal, mi estómago no puede con esas bebidas. Sabía que no podía beber ron, ahora sé que nunca más beberé tequila...
 

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